martes, 12 de diciembre de 2017

La memoria del bosque

Este cuento nació en octubre entre las cenizas de los incendios de Galicia. De la mano de Diana Toledano.


 A veces siento que las lágrimas queman al salir. Hoy abrasan. Menos mal que el viejo Roble me consuela. 
—La memoria del bosque es de color verde —dice. 

 Sometimes I feel my tears burn when they come out. They blaze today. Good Old Oak comforts me. 
—The wood's memory is coloured green — says he. 

 They burn, my tears. They blaze today. 
Should I ask the Oak to wipe them away? 
Green he's wearing, 
the colour of the memories he's sharing. 

(Muchas gracias a David Pastor y Ana Martín por las traducciones y las correcciones).

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Espejo de agua

Sigue el juego con la inspiración de Diana Toledano.


El estanque refleja miles de peces chapoteando al viento en las copas de los árboles.

The pond reflects thousands of fish splashing in the wind on the tree crowns. 

The pond's a mirror
 where myriads of fish sing and glitter.
 They splash and dream,
 swimming in a willow tree. 

 (Muchas gracias a David Pastor y Ana Martín por las traducciones y las correcciones).

martes, 5 de diciembre de 2017

Desayunos soleados

Hoy desayuno un micro con Diana Toledano.



Para preparar un desayuno al sol es necesario elegir una buena lectura y la mejor compañía. Me parece que hoy tengo mucho apetito.

For a sunny breakfast we need a fine reading and good company. Today, I feel I have a growing appetite.

Under the morning sun my fast I broke
with fond friends and nice quotes.
Today I feel my appetite is neverending.

(Muchas gracias a David Pastor y Ana Martín por las traducciones y las correcciones).

Mi casa, mi mundo

Nueva microhistoria para los personajes de Diana Toledano.



La señora Rana es muy hogareña. Sólo salimos a pasear los días de lluvia en los que el campo entero parece su charca.

Mrs. Frog is very homey. We only go for a walk on those rainy days when the whole countryside resembles her pool.

So much Mrs. Frog loves her home 
that we only go outside when the field is soaked. 

(Muchas gracias a David Pastor y Ana Martín por las traducciones y las correcciones).

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Semillas de sueños

Allá por los inktober del mes pasado, Diana Toledano decidió crear un personaje con muchas historias que contar. Con algo de atrevimiento, decidí ponerle palabras a sus ilustraciones. Y, entre los dos, esto es lo que sucedió. 


Ayer por la noche olvidé cerrar la ventana. Creo que se me escapó algún sueño, porque hoy el jardín inventa flores nuevas.

Last night I forgot to close the window. I think some dreams escaped, as today the garden is making up new flowers. 

I left a window open 
as I yawned and hugged my pillow. 
From my sleep some dreams departed,
new flowers grow now in the garden. 

(Muchas gracias a David Pastor y Ana Martín por las traducciones y las correcciones).

lunes, 27 de noviembre de 2017

Secretos de jardinería cotidiana


El truco para que una margarita
diga «Sí»
es hablarle
con tanto cariño
que quien te vea cuidarla
no se pueda resistir.

martes, 14 de noviembre de 2017

El futuro a través de un corazón

«¿Qué será lo que le escribe su madre en esos papeles?», nos preguntábamos en la UCI al observar cómo los colocaba, cuidadosamente doblados, en la mano de su hijo nada más llegar. Después no decía nada: sólo silencio…, y los mensajes. 
Todas las trabajadoras pensaban que se trataba de oraciones abogando por la curación del pequeño. Todas menos yo, que decidí leerlos. Leérselos. 
La madre había resuelto compartir la vida entera de su hijo en el mes que aún restaba. Esas notas recorrieron años de infancia, adolescencia y madurez. Consejos, felicitaciones, confidencias, incluso había alguna regañina… Y finalmente su despedida: «Estoy orgullosa de ti. Me voy, pero no estés triste. Sonríe siempre». 
Al día siguiente, al entrar en mi turno, encontré la cama vacía.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Excusas de una quiromante discreta

Mi madre sonríe misteriosa cuando le preguntamos cómo consigue presagiar cada acontecimiento que va a ocurrirnos, pero no dice nada. Hasta hace poco era la última en enterarse de cualquier eventualidad. Siempre despistada, incapaz de interpretar los signos más claros… Por eso nos extraña tanto esta transformación. 
El caso es que ahora no deja de adivinar el futuro mientras da rienda suelta a sus nuevas obsesiones: tomarnos constantemente medidas para tejer guantes, revisar la correcta higiene de nuestras manos antes de cada comida, y los relajantes masajes en las palmas que facilitan un mejor descanso. 
Hay que reconocer que la abuela ya no tiene insomnio. Y mi madre no deja de repetir: «¡Te lo dije!».

lunes, 30 de octubre de 2017

La vuelta al parque

Vuelve a pedirme que le empuje, no le basta sólo con el impulso de sus piernas.  
—Más alto —exclama. 
Poco a poco coge velocidad y ríe ruidosamente. Yo sigo empujando con más fuerza, contagiado por su emoción. 
—¡Yuju! —. No sé si lo dice él o yo, o el aire, que se divierte por primera vez en mucho tiempo. 
Con el último envión, sale despedido y a mí me entra el pánico. 
 —¿Está bien, don Antonio? —le pregunto mientras vuelvo a colocarlo en la mecedora, con la esperanza de que el resto de residentes no se haya dado cuenta de nada.

martes, 24 de octubre de 2017

La biblioteca privada

Horacio, el alcaide, no aceptaba a cualquier prisionero. Le gustaban los crímenes aviesos, descarnados. En su despacho, paladeaba los truculentos testimonios detallados por los asesinos, mientras dejaba que el humo de su cigarrillo ambientase la escena.
Cada celda un volumen decía.
Las historias policíacas le sedujeron desde pequeño, pero ni quiso ni supo conformarse con la ficción.

lunes, 23 de octubre de 2017

Hasta donde el deseo alcance

Vuelve a pedirme que le empuje y el columpio se eleva enérgico.
—¡Más fuerte! —grita—. Quiero llegar más arriba.
Así lo hago. Impulso su cuerpecillo con todas mis fuerzas, y el niño sube alejándose del suelo. Por un instante le pierdo de vista. El sol me ha cegado al mirar a lo alto. Después, va perdiendo velocidad hasta que se detiene.
Cuando baja, estoy seguro de que ha tocado el cielo, lleva el azul en sus ojos.

jueves, 19 de octubre de 2017

La ilógica de la esperanza

«Que todo vuelva a ser como antes», deseaba casi con pánico cuando acontecía la mínima transformación a su alrededor. 
Seguía vistiendo como hacía tres décadas, su peinado permanecía inalterable y, por supuesto, había renunciado a cualquier innovación tecnológica. Incluso sus hábitos mermaron para evitar adaptarse al cambio: dejó de comprar su marca de leche cuando renovaron el envase; evitaba las calles con construcciones nuevas; y hacía años que la radio enmudeció en su casa. 
—Si todo sigue igual, es más fácil que regrese —decía—. Así encontrará el camino de vuelta… Si todo permanece como lo dejó.

lunes, 9 de octubre de 2017

Vivir en apnea

La ciudad del amor tiene tantos mapas del tesoro como habitantes. Sus mares de asfalto se iluminan de noche y esconden laberínticas rutas entre islas desconocidas. Enamorarse es navegar. Eso lo saben todos los náufragos. La mayoría aguardan el momento para lanzarse de nuevo contra el oleaje sobre una balsa improvisada. Otros, los que se ahogaron, renunciaron siquiera a mojar sus pies en la orilla. Día a día prorrogan la ausencia de aire porque olvidaron que enamorarse no sólo es navegar, sino volver a respirar.

jueves, 5 de octubre de 2017

La pequeña historia de la señora Buenaventura

La señora Buenaventura era tan chiquitita que no usaba tacones para que no se le notase. Y así pasaba: cuando alguien la veía por la calle, la confundía con una niña. Nadie pensaba: «¡Vaya mujer más diminuta!» 
Si bien esto resultaba reconfortante para su complejo de estatura, también implicaba un grave problema, pues ningún hombre se fijaba en ella como posible esposa. Ni siquiera el señor Merino, propietario de una tienda de antigüedades, frente a la cual, la señora Buenaventura pasaba horas enteras observando cómo aquel hombre limpiaba con delicadeza los juguetes de latón del escaparate. Casi parecía que los acariciaba. 
Una mañana, la señora Buenaventura decidió cambiar su suerte. Para ello pidió hora en la peluquería. Al salir, sus cabellos relucían como el oro, y perfectos tirabuzones bailoteaban con cada paso. Acto seguido, marchó a su casa, para engalanarse con un delicado vestido de tul, unos zapatitos de charol y un sombrero con una gran cinta rosa. Nadie más volvió a confundirla con una niña. Tampoco el señor Merino. Ahora todos piensan que es una muñeca, a quien el anticuario mima como la pieza más preciada de su tienda.

viernes, 22 de abril de 2016

¡Feliz Día del Libro!

http://www.danielmonterogalan.com
 
Leer A solas
ANTE el mar
Escuchando el oleaje del horizonte.
Leer BAJO la lluvia
Y mojar los párrafos de nubes,
CABE un sendero
Y dejar que las palabras sigan su camino.
Leer CONtigo.
Leer.
Leer CONTRA todos los que no quieren que lea.
Leer DE corrido y trabándose la lengua.
Leerte DESDE la cama
EN voz alta
Abandonando los puntos suspensivos ENTRE las sábanas.
Leer HACIA el futuro,
HASTA que se me duerma la lengua
PARA no dejar que nadie
Lea POR mí…
Salvo tú.
Leer SEGÚN el tercer mandamiento,
Haciendo que todos los días caigan en festivo.
Leer SIN prisas
Leer SO pena de aburrimiento.
Leer SOBRE lo que te venga en gana.
Leer, y releer TRAS haber leído.
 
Ilustración de Daniel Montero Galán